lunes, 24 de octubre de 2011

Dislexia: Un don?


Un 15% de los niños en edad escolar presenta alguna discapacidad para el aprendizaje; uno de estos problemas es la discapacidad para leer, también denominada dislexia.

En este trastorno, los logros en la lectura están sustancialmente por debajo de lo que sería predecible para personas de la misma edad, inteligencia y nivel educativo.

Para ser que las personas con esta discapacidad tienen dificultad para procesar los componentes del lenguaje basados en el sonido.

Les resulta difícil asociar los símbolos (caso de las letras) con los sonidos que les corresponden. La dislexia no afecta a la capacidad de razonamiento. Con frecuencia, las personas con dislexia son creativas en el aprendizaje para compensar su discapacidad.
  • La dislexia es un don
Para cambiar nuestra apreciación de la dislexia de inhabilidad de aprendizaje a don, debemos comenzar con un claro entendimiento de lo que realmente es la dislexia y cuál es su causa.

Antes de que una persona con dislexia pueda darse cuenta por completo y apreciar el lado positivo de la dislexia, el lado negativo debe ser señalado. Esto no significa que el lado positivo surja hasta que los problemas sean resueltos.

El don siempre está ahí, incluso sin ser reconocido, de hecho muchos adultos con dislexia usan en su vida profesional el lado positivo de la misma sin darse cuenta.

Piensan que tienen una "maña" para hacer algo, sin darse cuenta de que su alento especial proviene de las mismas funciones mentales que provocan que no sean muy hábiles para leer, escribir, matemáticas, poner atención o hablar.

Es importante saber que cada caso de dislexia es diferente, por que la dislexia es una condición auta creada.

La función mental que causa la dislexia es un don en el más amplio sentido de la palabra: Una habilidad natural, un talento, algo especial que enriquece al individuo. No todas las personas con dislexia son iguales, pero sí comparten algunas habilidades básicas:
  1. Pueden utilizar su habilidad mental para alterar o crear percepciones (habilidad primaria).

  2. Son altamente conscientes de su entorno.

  3. Tienen una curiosidad natural para saber cómo funcionan las cosas.

  4. Piensan más con imágenes que con palabras.

  5. Son altamente intuitivos y perspicaces.

  6. Piensan y perciben de una menera multidimensional (usando todos los sentidos).

  7. Tienen una gran imaginación.

  8. Pueden experimentar las ideas como realidades.
Estas ocho habilidades básicas, si no son suprimidas, anuladas o destruidas por padres o el proceso educativo, darán como resultado dos características: Inteligencia más alta que la normal y extraordinaria habilidad creativa.
  • Problemas de aprendizaje
Dislexia fue el primer término general utilizando para describir varios problemas de aprendizaje. Con el tiempo, éstos fueron subdivididos y categorizados para describir los diferentes problemas de Aprendizaje.

Hasta la fecha, se usan más de 70 nombres para describir sus diversos aspectos, el más utilizado actualmente es ADD o SFA (Síndrome de Falta de Atención).

Existen muchas teorías sobre qué es la dislexia, qué la causa y porqué el problema ocurre. Los procedimientos y teorías Davis fueron desarrolladas a través de prueba y error por una persona con dislexia, no para explicar la naturaleza del problema, sino para descubrir como puede ser corregido.

La dislexia no es una enfermedad ni el resultado de un defecto genético o de daño cerebral, tampoco es causado por una malformación del cerebro, del oído interno o del glóbulo ocular, la dislexia no está limitada al cambio de letras y palabras como mucha gente piensa.

La dislexia es simplemente un estilo diferente de aprender y percibir, es un producto del pensamiento y una forma especial de reaccionar al sentimiento de confusión.

Las personas con el estilo disléxico de aprender piensan predominante con imágenes, no con las palabras, y es por esto que tienen dificultad para aprender a trabajar con símbolos como las letras o los números.

Cuando se confunden o sienten frustración empiezan a experimentar percepciones distorsionadas y desarrollan bloqueos de aprendizaje que nos les permiten progresar.

Los problemas que obstaculizan el aprendizaje se pueden corregir, los niños y adultos con dislexia pueden aprender a reconocer y controlar el estado mental que resulta en una percepción distorsionada y así eliminan el problema.

Además necesitan aprender nuevos y más efectivos métodos para leer, escribir, mejorar la ortografía, entender las matemáticas y poder así superar los problemas en el colegio o en el trabajo.
  • Dos formaas de pensar
Los humanos pensamos de dos maneras: Conceptualización verbal y no verbal. Todos pensamos con las dos, pero cada quien tiende a especializarse en una u otra.

Las personas con dislexía piensan principalmente con imágenes (conceptualización no-verbal) en lugar de pensar con los sonidos de las palabras (conceptualización verbal).

Para ellos les es imposible pensar con palabras cuyos significados no pueden poner en imágenes. Por esto, cuando en el colegio se les trata de enseñar a través de los sonidos del lenguaje, se confunden, al al confundirse se desorientan, pierden la atención.

A las personas que poseen y utilizan este estilo de pensamiento se les puede enseñar a controlar su percepción para la desorientación que experimentan no interfiera con su habilidad para aprender.

Durante el Programa Davis, los alumnos obtienen un nuevo entendimiento de su manera personal de pensar y percibir, de sus procesos mentales, aprender métodos de auto-ayuda para controlar la percepción y también a desarrollar habilidades para eliminar la confusión.

Además se les enseña un método para ponerle imágenes a las palabras con las que no pueden pensar. Todo esto les permite adaptarse al sistema educativo.
  • Cómo saber si su hijo tiene una dificultad de aprendizaje?
Los trastornos de aprendizaje se pueden identificar, en primer lugar, observando si hay retrasos importantes en el desarrollo de las habilidades del niño.

Los primeros grados son el momento más importante para reconocer estas dificultades de aprendizaje.

Un atraso de 2 años en los primeros grados, se considera significativo normalmente para identificar un trastorno de aprendizaje.

Pruebas para diagnosticar las dificultades de la lectura:

-Sólo profesionales con experiencia deben llevar a cabo los exámenes en busca de dislexia. La escuela, la comunidad o un programa universitario pueden disponer de estos especialistas.

-Los exámenes formales para valorar la dislexia incluyen una valoración de las capacidades intelectuales (razonamiento), procesamiento de la información y habilidades académicas.

-Los niños también pueden someterse a una valoración de sus capacidades sensoriales mediante exámenes de la audición o la visión.

La identificación temprana de estas discapacidades puede ayudar a los niños a obtener un rendimiento satisfactorio en los entornos de aprendizaje.
  • Estrategias
Algunas estrategias que pueden ser de ayuda para personas con dislexia incluyen:

-Estrategias de aprendizaje con instrucciones grabadas (cintas y textos grabados). Intrucciones asistidas por ordenador, aprendizaje estructurado, incluyendo repeticiones e instrucciones en pequeñas unidades, tarjetas de ayuda pedagógica y una posición óptima del niño en la clase.

-Identificación, evaluación y tratamiento de los problemas conductuales o psiquiátricos que puedan coexistir con las discapacidades de aprendizaje.

-Medidas de valoración alternativas (utilizando exámenes diferentes de los escritos tradicionales).

-Ayuda con los problemas emocionales (como la autoestima) que pueden acompañar a las capacidades para el aprendizaje.

-Si es necesario, educación especial, a pesar de que algunos expertos recomiendan que los niños con dislexia asistan a la escuela ordinaria.

-Un sistema de apoyo sólido para el niño y su familia, incluida posiblemente una referencia a los recursos apropiados de la comunidad.

Para mayor información sobre lo psiquiatras pediátricos por favor contacte a las oficinas de TMC de México al 001-800-533-4862, envíenos un correo electrónico, o visite nuestro sitio de Internet www.solucionesamericanas.com y hag clic en Directorio Médico.

jueves, 8 de septiembre de 2011

LOS NIÑOS BULLY

El término bully se deriva del inglés bull (toro) y se refiere a los niños que se caracterizan por acosar física o verbalmente a sus compañeros de aula o de la escuela, aprovechándose de su estatura, de su complexión física y la influencia que tiene sobre el grupo.

Los niños bully se burlan de algún otro por su baja estatura, por el color de piel, porque tiene un defecto físico notorio (unn lunar, mancha, discapacidad), problema de lenguaje, y el hecho de que él lo haga, ocasiona que también ocurra con los demás.

El niño que es víctima del bullying, se muestra inseguro, apartado, tiene muy poca sociabilidad y, generalmente, no le paltica de su situación a sus maestros o a sus padres, teme que haya represalias en su contra, muchas de las ocasiones, el acoso ocurre en el receso, en la salida o cuando no hya ninguna autoridad en el aula.

Este problema es notorio desde nivel preescolar y se agudiza más en secundaria; y en preparatoria en menor medida. Está presente en todas las escuelas del país.

El personal docente en todo momento debe mantener la autoridad en el grupo, fomentar el compañerismo y el respeto para que no vayan a suscitarse escenas violentas y si ocurre, no justitificarlas; prendamos el botón de alerta cuando detecteos a niños, nerviosos, que lloran aparentemente sin motivos, que se niegan a entrar al aula y a veces a la escuela misma.

En estos casos es trascendental el trabajo del departamento de psicología, el apoyo de los padres de familia y, por supuesto, del personal académico y de la dirección, para actuar a tiempo.

Todo es cuestión de carácter, de decisión y de conocimiento del problema, para tomar medidas concretas y si todos actuamos coordialemente, hay que tratar de erradicar el problema del bullying y dar paso al respeto y a la armonía en toda comunidad escolar.

Sistema Educativo Valladolid CDO

domingo, 4 de septiembre de 2011

Déficit de atención

Afecta entre los 10 y 15 por ciento de los niños en edad escolar y muchos maestros ignoran la existencia de este problema.

Especial Buena Salud

Desde los años cuarenta, los investigadores han hablado de los niños que tienen comportamientos distintos y un rendimiento escolar bajo, aunque su apariencia física demuestre que se trata de niños normales y sin ningún problema.
En esos primeros intentos por conocer más acerca de estos niños, los investigadores de los países más avanzados catalogaron este problema como retraso mental ya que no tenía el rendimiento escolar deseado y se caracterizaban por su hiperactividad y falta de atención en clase.
Posteriormente se dieron cuenta que su inteligencia era obvia y la clasificación dejó de ser retraso mental para pasar a lesión cerebral; después de algunos años se cercioraron de que no existía ninguna lesión cerebral y pasaron a darle un nuevo nombre, etiquetándolos como niños con disfunción cerebral mínima.
También llegó a llamárseles niños hiperquinéticos, niños hiperactivos y en los últimos años se les han clasificado como niños con “Déficit de Atención con hiperactividad o sin ella”.

Bajo rendimiento escolar
Estos niños se caracterizan por su cortos periodos de atención, por su impulsividad y por su bajo rendimiento escolar; no se trata de ningún daño neurológico o lesión cerebral que pudiera existir, sino que habla de la falta de una sustancia llamada dopamina que hace a estos niños tener necesidades especiales en cuanto a enseñanza se refiere.
Un buen porcentaje de maestros que trabajan con niños en las escuelas regularmente desconocen el problema y presionan y exigen de ellos comportamientos que estos niños es difícil que se den.
Les exigen calidad en el trabajo y no la pueden tener, les exigen control de sus impulsos y no es posible, le exigen que tengan el mismo ritmo de trabajo que el resto del grupo y no lo logran, pero el maestro sigue presionando con diferentes castigos y el niño sigue sin responder, generando todo esto como consecuencia un problema emocional y conductual adicional al problema original, que complica aún más la situación del niño.
El niño con “déficit de atención” se caracteriza por la falta de atención en clase, su memoria es pobre, olvida fácilmente lo que aprende, presenta en ocasiones alteraciones en su lenguaje en cuanto a pronunciación se refiere, problemas en la lectoescritura, su carácter es difícil, se emberrincha y se enoja con facilidad, problemas ligeros en el área motora sobre todo en coordinación motriz fina y como consecuencia de todo esto existe un bajo rendimiento escolar.
Se habla de un porcentaje entre el 10 y 15% de niños con estas características dentro de la población escolar y lo más interesante es que se presenta con mayor frecuencia en niños que niñas.
Se desconoce cuál sea la razón de que el porcentaje sea más alto en varones que en niñas; se habla de que diez niños con “desorden en la atención”, siete son varones y tres son mujeres.

Enseñanza especial
Estos niños requieren primeramente de un diagnóstico que nos indique que se trata de un niño con “déficit de atención”, una vez obtenido el diagnóstico se requiere de una enseñanza especial, con personas capacitadas, una metodología y trato distinto donde su autoestima mejore, ya que es lo primero que pierden.
Además se requiere que se desenvuelvan en grupos muy pequeños que le permitan tener poco estímulos y distractores que le perjudiquen.
Algunos de ellos requieren de la ayuda médica para controlar su impulsividad y la hiperactividad, así como una supervisión frecuente con el fin de guiar y estimular su esfuerzo en el trabajo y de esa manera puedan tener éxitos diarios que lo motiven y le den satisfacciones que lo lleven a interesarse en la escuela.


Profr. M. Enrique Vázquez López.
Director General del Colegio Edia

Causas del déficit de atención

En ocasiones, por negligencia o por una falta de una evaluación exhaustiva del caso, se diagnostica con mucha frecuencia y de manera superficial este síndrome.

Para conocer las causas y el mejor tratamiento de este síndrome es necesaria la intervención de diversos especialistas, y esa es la tendencia a nivel internacional.
Cada vez se habla más sobre el trastorno de déficit de atención en los niños, y mucho se ha avanzado en su conocimiento, pero aún se sigue investigando a fin de conocerlo y tratarlo de la mejor manera.
Esto se debe a que en ocasiones, por negligencia o por una falta de una evaluación exhaustiva del caso, se diagnostica con mucha frecuencia y de manera superficial, sin hacer una delimitación adecuada del diagnóstico y sin tomar en cuenta los demás factores que intervienen y sus morbilidades, que pueden confundir al médico de primera intención, y de esta manera el niño recibe un tratamiento a medias, que obtendrá resultados también a medias.
La intención de este artículo es que los padres de estos niños tengan un poco más claro el problema de sus hijos y conozcan cuál es el abordaje que se lleva a nivel internacional y que es el que ha tenido mejores resultados a fin de proporcionarles a estos niños la atención más adecuada.
La calidad de la atención tiene que ver ellos mismo (sus niños), como las instituciones escolares y los profesionales que los atienden para que ellos sean quienes estén pendientes, de que la intervención o tratamiento que está recibiendo su hijo sea el más actualizado y el mejor hasta ahora.

Causas
En cuanto a su etiología o causas, existe un amplio espectro de factores causales, tanto biológicos como hereditarios, psicosociales y la interacción entre ellos.
Entre los factores biológicos no genéticos se han observado diversas complicaciones prenatales y perinatales, por ejemplo, el consumo materno de alcohol, drogas o tabaco, bajo peso al nacer, retraso en la maduración neurológica o las lesiones cerebrales.
Aún no se conocen con certeza las causas inmediatas de este trastorno, estudios recientes de neuroimagen señalan un funcionamiento defectuoso en determinadas regiones cerebrales, como que la corteza prefrontal derecha, dos de los ganglios basales y algunas zonas del cuerpo calloso tienen un tamaño más reducido en los niños hiperactivos.
Y se sospecha de la existencia de mutación de genes en estas áreas cerebrales, siendo probable que algún tipo de los genes implicados en la formación embrionaria de estas áreas, sean los encargados de dirigir la manera cómo el cerebro utiliza la dopamina, por lo que se cree que en estos niños se produce un defectuoso proceso de la transmisión de este neurotransmisor.
Esta difusión se manifiesta en un déficit en la inhibición conductual y el autocontrol que impide interiorizar y aplicar adecuadamente las cuatro funciones ejecutivas necesarias para tener éxito en las actividades mentales como son: Memoria de trabajo, interiorización del lenguaje autodirigido, control de emociones, de la motivación y reconstitución.
Y se manifiesta conductualmente en los niños (y en los adultos que también lo padecen) como una gran dificultad para guiar sus conductas mediante autoinstrucciones y para frenar sus propias conductas inapropiadas.
Estos datos son los que sientan las bases para implementar el tratamiento farmacológico y por ello, se obtienen buenos resultados con el mismo.

¿Cuestión de herencia?
La transmisión hereditaria también está siendo respaldada por hallazgos en estudios de familias y se ha observado que los hijos de padres con el trastorno tienen hasta un 50% de probabilidad de padecerlo y en investigaciones con gemelos indican que los factores genéticos explican entre un 50% y un 70%.
No podemos dejar de lado la causa ambiental que interactúa con lo orgánico; en nuestra sociedad ha habido cambios radicales que han creado situaciones sociales que intensifican o hacen más evidentes los síntomas del problema, como sería un pobre ejercicio de la paternidad, psicopatologías de los padres, pobre situación – económica, estrés psicosocial de la familia, el trabajo sedentario que exige una concentración mental prolongada, la gratificación instantánea que proporciona la tecnología electrónica, las altas tasas de divorcios, familias no normativas y familias no convencionales, el estrés que supone para las familias el ejercicio profesional e ambos padres, y en general el tipo de vida actual.
Ya que es un problema complejo, es necesaria la comprensión multimetodológica y multidisciplinar.
Progresivamente se está tomando conciencia de este abordaje, actualmente en los grandes centros de atención se observa la tendencia a realizar una evaluación más comprensiva que incluye la remisión del niño al psicólogo.
A finales de los 80, los médicos basaban el diagnostico solamente en observaciones del niño en la clínica y en la respuesta positiva a la medicación, sólo el 53% los pediatras, el 44% de los médicos familiares, el 35% los psiquiatras y el 10% de los neurólogos solicitaban el informe psicológico para completar el estudio y el diagnóstico.
La queja casi siempre viene de los padres o maestros, quienes los remiten al psicólogo del centro de estudios, quien a su vez solicita la intervención de su pediatra, más específicamente el neuropediatra, que en conjunción con la valoración psicológica pertinente, es finalmente quien determinará el diagnóstico preciso que posibilite la intervención terapéutica más oportuna.

Evaluación completa
La guía más reciente para el estudio de este trastorno incluye una evaluación más completa y exhaustiva que incluye el examen médico especializado, exploración neurológica, incluyendo los signos menores, y una minuciosa historia de los síntomas específicos.
Dependiendo de esto, el médico indicará la necesidad de pruebas complementarias como las neurofisiológicas (electroencefalograma, mapeo cerebral, potenciales evocados), de neuroimagen (tomografía, resonancia magnética) o bioquímicas, así como la valoración psiquiátrica, ya que este tipo de trastorno, en ocasiones, se presenta en conjunto con otros padecimientos de este tipo.
La evaluación psicológica incluye pruebas neuropsicológicas para la evaluación de las áreas que se ven afectadas en este tipo de problema, así como reportes de comportamiento, tanto de los padres como de los maestros, además de una evaluación psicopedagógica, a fin de programar el tratamiento específico en cada caso.
El tratamiento de tipo combinado, o sea, el que aborda el problema desde el punto de vista interdisciplinario, es el que mayor resultados satisfactorios ha obtenido, que comienza en los aspectos diagnósticos y se continúa en el tratamiento y seguimiento evolutivo a largo plazo, posibilitando así una mejor evolución clínica y la más adecuada integración psicosocial en la evolución futura de estos niños en la adolescencia y en la edad adulta.

Psicóloga Clínica Rosa Guadalupe. Félix Uribe. Centro Médico del Río. Recibe comentarios al teléfono (662) 217-3513 ó al Celular: 044 6621 02-0125, ó al e-mail: rosy_felix@hotmail.com