domingo, 4 de septiembre de 2011

Déficit de atención

Afecta entre los 10 y 15 por ciento de los niños en edad escolar y muchos maestros ignoran la existencia de este problema.

Especial Buena Salud

Desde los años cuarenta, los investigadores han hablado de los niños que tienen comportamientos distintos y un rendimiento escolar bajo, aunque su apariencia física demuestre que se trata de niños normales y sin ningún problema.
En esos primeros intentos por conocer más acerca de estos niños, los investigadores de los países más avanzados catalogaron este problema como retraso mental ya que no tenía el rendimiento escolar deseado y se caracterizaban por su hiperactividad y falta de atención en clase.
Posteriormente se dieron cuenta que su inteligencia era obvia y la clasificación dejó de ser retraso mental para pasar a lesión cerebral; después de algunos años se cercioraron de que no existía ninguna lesión cerebral y pasaron a darle un nuevo nombre, etiquetándolos como niños con disfunción cerebral mínima.
También llegó a llamárseles niños hiperquinéticos, niños hiperactivos y en los últimos años se les han clasificado como niños con “Déficit de Atención con hiperactividad o sin ella”.

Bajo rendimiento escolar
Estos niños se caracterizan por su cortos periodos de atención, por su impulsividad y por su bajo rendimiento escolar; no se trata de ningún daño neurológico o lesión cerebral que pudiera existir, sino que habla de la falta de una sustancia llamada dopamina que hace a estos niños tener necesidades especiales en cuanto a enseñanza se refiere.
Un buen porcentaje de maestros que trabajan con niños en las escuelas regularmente desconocen el problema y presionan y exigen de ellos comportamientos que estos niños es difícil que se den.
Les exigen calidad en el trabajo y no la pueden tener, les exigen control de sus impulsos y no es posible, le exigen que tengan el mismo ritmo de trabajo que el resto del grupo y no lo logran, pero el maestro sigue presionando con diferentes castigos y el niño sigue sin responder, generando todo esto como consecuencia un problema emocional y conductual adicional al problema original, que complica aún más la situación del niño.
El niño con “déficit de atención” se caracteriza por la falta de atención en clase, su memoria es pobre, olvida fácilmente lo que aprende, presenta en ocasiones alteraciones en su lenguaje en cuanto a pronunciación se refiere, problemas en la lectoescritura, su carácter es difícil, se emberrincha y se enoja con facilidad, problemas ligeros en el área motora sobre todo en coordinación motriz fina y como consecuencia de todo esto existe un bajo rendimiento escolar.
Se habla de un porcentaje entre el 10 y 15% de niños con estas características dentro de la población escolar y lo más interesante es que se presenta con mayor frecuencia en niños que niñas.
Se desconoce cuál sea la razón de que el porcentaje sea más alto en varones que en niñas; se habla de que diez niños con “desorden en la atención”, siete son varones y tres son mujeres.

Enseñanza especial
Estos niños requieren primeramente de un diagnóstico que nos indique que se trata de un niño con “déficit de atención”, una vez obtenido el diagnóstico se requiere de una enseñanza especial, con personas capacitadas, una metodología y trato distinto donde su autoestima mejore, ya que es lo primero que pierden.
Además se requiere que se desenvuelvan en grupos muy pequeños que le permitan tener poco estímulos y distractores que le perjudiquen.
Algunos de ellos requieren de la ayuda médica para controlar su impulsividad y la hiperactividad, así como una supervisión frecuente con el fin de guiar y estimular su esfuerzo en el trabajo y de esa manera puedan tener éxitos diarios que lo motiven y le den satisfacciones que lo lleven a interesarse en la escuela.


Profr. M. Enrique Vázquez López.
Director General del Colegio Edia

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