Se sienta orgulloso de sus logros. Puede actuar de forma independiente.
Asume responsabilidades.
Puede tolerar la frustración.
Se enfrenta a los desafíos con entusiasmo.
Se siente capaz de hacerse cargo de situaciones de su propia vida.
Tiene buen sentido del humor.
Tiene conciencia de lo que es el propósito.
Puede proponer una recompensa esperada.
Es una persona confiada y con recursos.
Es activo y dinámica, expresa espontáneamente sus sentimientos.
Sabe relajarse y manejar las tensiones.
Un hijo o hija con bajo nivel de autoestima:
Evita situaciones que signifiquen corre riesgos. Se sienten impotente.
Se frustra con facilidad.
Es sumamente sensible.
Siempre requiere que le den seguridad.
Los demás influyen en él con facilidad.
Con frecuencia usa las frases “no se” o “no me acuerdo”.
Es retraído.
Culpa a otros de sus fracasos.
Se aísla, tiene pocos amigos, se preocupa.
No coopera.
Cae en el enojo.
Es poco comunicativo.
Se aferra a lo que tiene y es dependiente.
Se queja constantemente.
Es negativo para todo.

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